Julita Luco: colores en acción por Marcela Cademartori


Dejar fluir la expresión de creatividad al máximo, es lo que motiva a esta artista a ir tras la temática de su próxima obra. Un juego de colores que se entrelazan tras una fuente de inspiración, es el sello que Julita Luco deja plasmada en cada pintura que nace desde la pasión con la que sus trabajos se identifican.

Colores que transitan cómodamente por las diferentes etapas de la vida de esta artista visual, van hablando y dando cuenta del trabajo con el que Julita Luco se ha hecho reconocida en el medio nacional. Dueña de una desbordante creatividad, que sobrepasa los límites de la imaginación, sus obras son una constante sorpresa visual.

Su afición por la pintura comenzó hace aproximadamente 20 años atrás. Por sus trazos pasaron diferentes motivos de inspiración, en cada uno de los cuales el eje conductor ha sido el color. “Para mí el color es vida, es movimiento, es positivismo, permite canalizar las buenas energías hacia todos los espacios en donde estos llegan. Todo lo que me rodea es color”.

Es desde este elemento, a través del cual se identifica a esta artista nacional, una cualidad que para Julita es motivo de orgullo y complacencia. “Saber que mis trabajos se apoderan de una identidad especial, es algo que me produce una enorme satisfacción, y si, además, estos les gustan a las personas y son la pasión que mueve a mi vida, me lleno de felicidad”, confiesa la artista.

Arte en movimiento

Todo aquello que tenga movimiento, que fluya o transite, es un motivo de inspiración para Julita Luco. Es la razón por la que sus temáticas han ido variando, según la etapa de la vida que le ha tocado enfrentar.

“Al principio pintaba muchos botes. Eso me transportaba a Algarrobo, el balneario en donde viví momentos maravillosos de infancia y juventud. Luego, vino la etapa en donde mis temáticas eran los árboles, el organillero, el parque; fue la época en que mis hijos estaban pequeños y, obviamente, estos eran los elementos recurrentes en mi día a día”.

“Hoy estoy sumergida en retratar una ciudad que está en constante cambio y movimiento. Intento plasmar la sensación de estar dentro de ella, sus luces, colores, velocidad, información, imágenes, gente, en fin, todo”.

Julita explica que este es un trabajo de técnica mixta y experimental, sobre soportes que aportan y expresan la sensación de estar en medio de la calle y de la gran urbe. “Sobre todo este ruido e información aparecen las distintas situaciones, personajes, flashes de la ciudad, sobre la tela. Imágenes sobre imágenes, algunas más fantasmales, menos definidas, que se ven y no se ven, van quedando atrás y otras van imponiéndose sobre ellas. Lo que es la vida diaria. Todo esto, a través de mis aguadas, brochazos, manchas de color -sueltas e intensas-, sobre grandes formatos”.

De esta idea es que surge el nombre de Su más reciente exposición: “Ciudad en Movimiento”, que actualmente se está exhibiendo en el restaurante “Casa Errázuriz” de Reñaca es un trabajo que recoge una serie de eventos cotidianos que suceden en una gran ciudad, pero donde el color es el trazo que permite dotar de una magia especial a cada obra.

“Siempre estoy planeando e imaginando mi nuevo cuadro. Son imágenes que van apareciendo en mi cabeza, fotografías que voy sacando, ideas, pensamientos y recortes. Parto con una idea, pero durante el proceso es donde entra la magia, todo se va desarrollando de manera natural y espontánea”.

Julita se ha convertido de esta manera en referente de un arte libre, sin límites, y de creatividad llevada a su punto máximo. En donde las inspiraciones van y vienen, en un desorden que termina hilando su arte creativo. Un trabajo desenfrenado, pero que, a su vez, se ordena bajo los cánones estéticos que va imponiendo el uso de color.

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