Pamela Awad: Árboles a todo color por Beatriz Salazar


Pese a que en su familia no le permitieron estudiar Arte, Pamela Awad ya titulada de Diseñadora, se las ingenió para hacerlo y dedicarse a su gran pasión. Ha logrado exhibir sus obras en importantes galerías nacionales y extranjeras. Y hoy está abocada a una escultura tridimensional con materiales de desechos tecnológicos, que le encomendó la Fundación Chilenter, tras ser seleccionada junto a un grupo de artistas, quienes tendrán la oportunidad de itinerar sus creaciones por distintos lugares de la capital logrando ser vistos por cerca de 70 mil santiaguinos. De esa importante muestra, de su próxima exposición en Nueva York, y más, nos cuenta en esta entrevista.

Su taller hoy está lleno de cables, teclados viejos, discos duros y otros desechos tecnológicos con los que Pamela está creando una escultura tridimensional. En un principio pensó en dejar las piezas como le fueron entregadas pero luego le entusiasmó la idea de desarmarlas, de disponerlas a su antojo y de ir construyendo con ellas un árbol, figura siempre presente en sus obras. Finalmente, se decidió a ponerles color, mucho color, porque de otra forma no sería una fiel creación de Pamela Awad; esta artista que se caracteriza por la energía, la alegría, lo lúdico y onírico.

Fue seleccionada por la Fundación Chilenter junto a otros 20 artistas aproximadamente para participar de TransformArte II, instancia que busca crear conciencia de la gran cantidad de desechos tecnológicos que aumentan cada vez y la consiguiente dificultad para eliminarlos. La idea es entonces, reutilizarlos y devolverlos a la comunidad convertidos en piezas de arte, las que luego de una inauguración encabezada por la Presidenta de la República, en el Patio de los Naranjos de La Moneda, se van a exponer en distintos lugares de Santiago, como por ejemplo la Estación Mapocho, Espacio Fundación Telefónica y algunas emblemáticas estaciones de metro, entre otros.

La escultura de Pamela es “Cable a tierra” y tiene relación con el crear conciencia. “Es un árbol, que es el elemento que me representa, y muestra la conexión entre la tecnología y la naturaleza”, nos explica la artista.

Estilo libre, figurativo y lleno de color

Siempre quiso estudiar Arte pero como no se lo permitieron optó por Diseño. Ya estando casada se decidió a cumplir su sueño y estudió un Diplomado en Artes Visuales en la Universidad Católica; es así como lleva siete años dedicada al arte de manera profesional.

Su estilo no encaja cien por ciento en ninguna corriente, tiene mucho de surrealista, de figurativo y el uso del color es primordial. La mueven las emociones, siempre transmite situaciones o pensamientos y no podría pintar algo triste o apagado porque simplemente no va con su personalidad, le gusta la alegría, lo lúdico y lo onírico. Trabaja principalmente en acrílico sobre tela, actualmente está pasando sus obras en forma tridimensional. Si bien se siente cómoda en casi todos los formatos, los que más le gustan son los grandes, porque le da una gran sensación de libertad y la opción de contar una historia más larga.

“El taller lo tengo en el jardín de mi casa, tiene mucha luz así que me encanta pintar a toda hora, a veces me despierto en la noche y me voy al taller, cuando por alguna razón no puedo estar ahí siento que estoy perdiendo tiempo. Antes de pintar escribo primero, luego hago un boceto, le pongo título y después me enfrento a la tela…Me encanta que todo vuele, que no sea lo establecido, no tiene que tener la lógica normal”, nos explica Pamela.

La vida en árboles

En sus obras los árboles naranjos, fucsias, verdes, rodeados de círculos, corazones o cuadrados, son las personas, ya que generalmente no hace figuras humanas; le gustan los árboles porque en su manera de verlos se manejan en tres niveles: subsuelo (lo oculto, la raíz), el tronco (es lo que se ve, el presente) y la copa (son los sueños o el futuro) que es lo mismo que les pasa a las personas). “También son espectadores silenciosos de todo lo que pasa a su alrededor, son testigos de la vida misma y luego cambian al igual que nosotros, están sin hojas, solos y desnudos ante la vida, luego florecen, están radiantes y vuelven a envejecer para volver a nacer”.

Y los árboles atrevidos cargados de energía y simbolismo de Pamela Awad seguirán itinerando por Chile y el mundo: en agosto los exhibirá en el Museo Casa Colorada con una muestra de los siete pecados capitales; el de ella será La Gula, en septiembre presentará sus obras en la ciudad de Nueva York en la Galería Telescope, en octubre en el Congreso de Valparaíso con “Inmigrante”, proyecto de MuArt, asociación de Mujeres Artistas Visuales.

Cada árbol de su obra logra tener una personalidad y un carácter y llamar la atención por la desbordante energía que transmite particulares mensajes e historias.

---- CHILENTER, transformando lo desechado en apreciado. La Fundación Chilenter, creada en el año 2002, aspira a “construir una sociedad donde la tecnología sea un medio efectivo y sustentable para la inclusión y desarrollo de las personas”. Irina Reyes, directora ejecutiva de la fundación destaca que Chilenter trabaja para dar una segunda vida a los residuos electrónicos, con una gestión sustentable y con un uso social. “Por eso, agradecemos mucho el trabajo de aquellos artistas que se suman con su creación a nuestra causa”.
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