Vivi Cuevas y Joseph Dunmore: La vida como una obra de arte Por Carolina Díaz


“Ida y vuelta” es el nombre de la exposición que se presenta en Espacio O en el Barrio Lastarria y que muestra el trabajo del matrimonio de artistas plásticos.

Son pareja hace 21 años y trabajan juntos hace 20 montando exposiciones en conjunto, situación que para muchos implicaría un riesgo en la relación, pero que para ellos se ha convertido en una gran fortaleza. Esta exhibición revela mucho de ese viaje juntos, extractos de videos familiares, colores que se replican en sus obras individuales o formas que dialogan juntas revelando un poco de su historia. Y es que no se trata de una muestra de obras en serie, ni de figuras homogéneas, sino más bien de la comunión entre los estilos propios que se encuentran en un espacio creado por ellos para disfrutarlo y compartirlo con los demás, donde el arte es el lenguaje que los comunica.

“Ser pareja y trabajar juntos, no solo ha sido fácil sino también muy positivo, nos complementamos en el taller. Hace 17 años cuando nos casamos y pensamos en esto de unir los dos nombres para la familia Dunmore-Cuevas, surgió esta idea de identidad y colaboración. En nuestras obras hay mucha compatibilidad en temas y color. Nosotros mismos nos complementamos muy bien, pero celebramos nuestras diferencias”, afirma Joseph Dunmore. La última vez que expusieron en Chile fue hace 15 años, desde que se fueron a vivir a Inglaterra, periodo en el cual cada uno ha continuado con sus propios proyectos, pero siempre con esta mirada que los une en el trabajo y la vida. “Siendo pareja incluimos mucho de nuestro cotidiano, en nuestras obras están nuestros hijos y todo lo que tiene que ver con nuestra vida de pareja, de familia. Cuando instalamos juntos, las cosas funcionan súper bien. En las 14 exposiciones que hemos hecho juntos se da una sincronía mágica”, afirma Vivi.

Dejar una cómoda vida en Bristol, donde ambos contaban con un reconocimiento profesional, fue una apuesta y también una aventura. “El motor de querer volver fueron nuestros hijos. Soy chilena pero he vivido acá solo 14 años, de chica me crié en Venezuela, después crecí en Canadá y luego me fui a Inglaterra. Sentimos que hay algo muy importante que podemos entregarles a nuestros hijos, eso es cultura y mundo. Para eso hay que sacarlos de donde nacieron, que en este caso es Inglaterra. Yo era su única familia chilena allá y eso es muy poquito, además tenían 11 y 13 años que es una muy buena edad. A mí me trajeron a los 15 años desde Canadá y fue muy traumático, entonces para mí era muy importante que fueran más pequeños”, confiesa Vivi Cuevas. Esta llegada a Chile no solo ha traído beneficios familiares sino también profesionales. “Para nosotros también fue muy bueno como artistas salir de la comodidad de Inglaterra, primero llegar y luego pasar por un periodo de transición que te permite volcar en el taller las cosas nuevas que vas asimilando. Ahora vivimos pegados a la cordillera y es una maravilla esa conexión con esa naturaleza que es una inspiración”, dice Dunmore.

La búsqueda constante los ha llevado a descubrir nuevas posibilidades y trabajar con distintas herramientas a la vez. Sin embargo, tienen total claridad cuál es la guía de su trabajo. “Esta y todas nuestras exposiciones se caracterizan por la alegría, el amor y el color. Cuando la gente entra sonríe altiro, porque es un ambiente donde estás celebrando la vida. Hay mucho de nosotros. No hemos sido pudorosos para exponer nuestra vida. En esta exposición se ve más en el video, con escenas familiares. Yo misma soy mas bien tímida pero en el arte me permito todo, he tenido pinturas donde estoy dando a luz”, comenta Vivi Cuevas.

Vivi Cuevas ha encontrado especial reconocimiento por unas pequeñas figuritas que cada vez encuentran más seguidores. “Son una familia de esculturas, seres que nacieron de unos cristales en un bosque mágico y vienen a entregar mensajes de amor, sabiduría y conciencia. Son chikis, por el inglés cheeky que significa pícaro, pero con mucha bondad”. Estas esculturas en tela son tan diversas y prolíficas como una familia real. Cada una cuenta con una estética y características que la vuelven única y atractiva, generando el interés de las personas. “Todo partió el 2010 cuando tenía a los niños chicos y mi hija me pidió que le hiciera un monito. Agarré una camisa vieja lo hice y le encantó, de ahí en adelante fui encontrando el fieltro y los colores”, agrega Vivi. Luego vinieron las exposiciones y los Hichis se vendían como pan caliente, que encuentran su nombre en un tierno sobrenombre que le daban sus hermanos, incluido el cantante Beto Cuevas, cuando querían referirse a ella con especial ternura.

Todo en “Ida y Vuelta” es un guiño cálido y colorido, que habla de lo que apasiona a sus creadores: el arte y el amor. Una exposición que apuesta por vincular al espectador desde lo estético, pero también desde las emociones. Una oportunidad para disfrutar de una muestra con obras de poderosa identidad e íntima alegría. P

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