Músculos fuera de control por María Laura Garzón


La obsesión por tener un cuerpo perfecto, explica el aumento en el consumo de suplementos alimenticios, anabólicos y esteroides, principalmente en jóvenes del segmento socioeconómico alto. Un alarmante fenómeno que esconde graves riesgos para la salud y ante el que los padres deben estar atentos.

Domingo en la mañana y Carolina intentaba estructurar el caos reinante en el dormitorio de su hijo de 20 años, cuando el día se trasformó en pesadilla y asombro. Ante sus ojos aparecieron jeringas y cajas de medicamentos de nombres impronunciables: Estanozolol, Enantato de testosterona…

Corrió a buscarlo y pedirle explicaciones. Tras una agresiva reacción, el joven -un exitoso estudiante de Ingeniería- reconoció que quería tener más musculatura y que uno de sus amigos le había “recomendado” consumir esos productos (esteroides y anabólicos) para acelerar el trabajo del gimnasio y obtener el físico que anhelaba.

El caso de esta madre no es aislado. En Chile y a nivel mundial, el culto al cuerpo y las ansias de tener una figura de protagonista de reality show, es una tendencia que llegó para quedarse y que lleva a muchas personas, principalmente de entre 15 y 40 años, a consumir fármacos y suplementos alimenticios en forma indiscriminada para lograr rápidamente los cambios que desean en su físico.

El estudio “Consumo de suplementos nutricionales en gimnasios. Perfil del consumidor y características de su uso”, realizado el 2011, por investigadores de las universidades Católica de Valparaíso y de Playa Ancha, confirmó que el objetivo final de su consumo es justamente obtener resultados estéticos, sin reparar en los graves efectos que pueden tener en la salud, si se abusa de ellos.

“El 69% de los hombres confesó que lo hacía para aumentar el desarrollo muscular; en tanto que el 62% de las mujeres dijo que su objetivo era disminuir la grasa corporal”, detalla Fernando Rodríguez, profesor de Educación Física, uno de los autores de la investigación.

La experiencia de los médicos también indica que el consumo -tanto de suplementos como de fármacos que ayudan a ganar musculatura- ha ido en alza. “El efecto de internet es importante, ya que las personas buscan páginas donde se hacen recomendaciones y empiezan a consumir sin control”, explica el doctor Luis Vergara, internista del Programa de Medicina Deportiva de la Universidad Católica.

Este verdadero boom de consumo se refleja, por ejemplo, en el crecimiento que anota el mercado de las vitaminas y suplementos alimenticios en Chile. Las ventas totales superan los US$ 100 millones, con tasas de aumento anual que bordean el 10%, según un informe de la consultora Euromonitor.

En cambio, no existen cifras de cuánto se ha incrementado la venta de anabólicos o esteroides, ya que muchos de ellos se comercializan por internet e incluso ilegalmente, por ejemplo en ferias libres, o se internan al país sin autorización sanitaria.

En cambio, no existen cifras de cuánto se ha incrementado la venta de anabólicos o esteroides, ya que muchos de ellos se comercializan por internet e incluso ilegalmente, por ejemplo en ferias libres, o se internan al país sin autorización sanitaria.

¿Quiénes los consumen?

“Empecé con los batidos. Me tomaba dos diarios, uno antes y otro después de entrenar”, dice Rodrigo, de 22 años, estudiante de Arquitectura en una universidad privada de Santiago. “Como no vi resultados rápidos, le comenté a un personal trainer y me habló de unas webs donde vendían unas pastillas que aceleraban la creación de músculo. Yo buscaba tener un físico más atractivo, que las mujeres me miraran más”.

Rodrigo estuvo tomando casi un año los fármacos (principalmente anabólicos) hasta que su familia lo obligó a ir al médico al ver la violenta metamorfosis de su cuerpo y sus frecuentes dolores. “El doctor me diagnosticó tendinitis, provocada por el desmesurado crecimiento de mis músculos. Se dio cuenta enseguida que estaba tomando algo raro y me hizo reconocerlo. Cuando me explicó las consecuencias decidí parar”, asegura el joven.

Para la psicóloga clínica infanto-juvenil, Macarena Blanco, el perfil de quienes abusan de este tipo de sustancias tiene denominadores comunes. “En general son personas muy exigidas por el medio y por sus padres. Algunas son exitosas en el colegio o en la universidad. A otras no les va tan bien, pero necesitan parecerse al otro. Finalmente, el denominador común es la baja autoestima”, enfatiza.

Si bien esta tendencia a consumir no es exclusiva de un segmento socioeconómico, se tiende a dar más en jóvenes de mayores ingresos, con poder de compra. “En ese grupo -añade la profesional-, además, hay mucha competencia entre pares, un gran culto al cuerpo y la autoestima se construye a través del cómo te ves y cómo te ven”.

Los riesgos ocultos

Médicos y nutricionistas coinciden en que el consumo de esteroides y anabólicos afecta a los neurotransmisores cerebrales, al sistema hormonal, a órganos como el riñón, hígado e incluso al corazón. Por ejemplo, pueden provocar trombosis, infertilidad e infartos.

En el caso de los suplementos, hay algunos que sirven, como las proteínas y creatinas, que tienen cierto rol en aumentar el rendimiento, pero siempre supervisado por un profesional que ajuste las dosis dependiendo de cada persona.

“No hay evidencia que muestre beneficio en consumir más de 1,6 gr por kilo de peso diario de proteínas. Si el consumo de proteínas -explica- no es alcanzado en la dieta o se requiere, por ejemplo, reemplazar su consumo por problemas de tiempo luego de un entrenamiento, entonces se justifica la suplementación”, enfatiza el doctor César Kalazich, especialista en Medicina del Deporte de Clínica MEDS.

El gran problema que existe en el país es la escasa regulación. Los suplementos son vendidos en farmacias y gimnasios, sin ninguna exigencia, y los fármacos se pueden comprar incluso por internet. “Están al alcance de todos y lo que es peor, se consumen en dosis que muchas veces no son las adecuadas”, comenta Rodríguez.

Según determinó el estudio universitario, casi el 50% de los hombres lo toma asesorado por el entrenador del gimnasio, 17% por los amigos, 14% por un nutricionista y solo un 9% por un médico.

Es por ello que, a juicio de los profesionales de la salud, la autoridad sanitaria debe poner el foco en exigir que la venta sea solo con receta de un médico especialista o de un nutricionista, para impedir que el consumo se siga disparando.

Atención padres

Dado que un alto porcentaje del consumo de suplementos, esteroides y anabólicos se concentra en jóvenes, es sumamente importante que los padres estén atentos a algunas señales.

En general, cuando una persona comienza a usar estas sustancias se ven cambios en la conducta, aparición de rasgos impulsivos, agresivos y ansiedad, y en el aspecto fisiológico se puede apreciar la aparición de acné, atrofia testicular e hipertrofia prostática, entre otros. También hay alteraciones en la dieta: tienden a abusar del consumo de proteínas y destinan muchas horas al gimnasio.

“Es muy importante que haya mucha comunicación con los hijos y un cierto control, preguntarles qué tipo de actividad quieren hacer, por qué y qué buscan obtener. Incluso, no está de más ir al gimnasio y ver quién es el profesor a cargo de su entrenamiento”, sugiere la psicóloga Macarena Blanco.

RECETA DULCE

MUG CAKE

NICOLÁS DEL RÍO

El arquitecto de la nieve