BALI: Un paraíso en medio del sol y el mar
Por: Mauricio Maldonado / Fotografías: Felipe Reyes


Esta joya volcánica, ubicada entre Java y Lombok -archipiélago de la Sonda- es el lugar ideal para el descanso como también para vivir entretenidas y fascinantes experiencias. Uno de sus sellos naturales característicos son sus playas, de aguas turquesas y blancas arenas, que llaman a los turistas al relajo. Mientras que sus múltiples templos, representan de forma perfecta la belleza de su cultura, sorprendente y espiritual.

Un paraíso de Indonesia, que parece sacado de una postal, describe a grandes rasgos lo que ve el turista al visitar Bali. Una majestuosa isla de arenas blancas, rodeada de aguas turquesas, en que el sol permanece en lo alto, prácticamente, todo el año. Rodeada de océano por donde se le mire, esta verdadera joya natural volcánica, está enclavada entre Java y Lombok, perteneciente al archipiélago de la Sonda. Con una extensión aproximada de 140 kilómetros de longitud este-oeste y una superficie cercana a los 5.700 kilómetros cuadrados -donde habitan menos de cuatro millones de personas-, moverse por la isla es bastante sencillo, lo que también es posible debido al buen estado de sus carreteras, que permiten poder desplazarse de un extremo a otro en apenas tres horas.

“Para quienes buscan disfrutar de la cultura de Indonesia es un lugar ideal, con una amplia gama de servicios turísticos y variedad de atractivos por conocer, desde lo natural a lo cultural. Si el turista va dispuesto a descansar, pero conociendo y recorriendo la isla, compartiendo con su gente y empapándose de su cultura, es un destino recomendable”, destaca Rodrigo Rivera, docente de la Escuela de Turismo de Duoc UC sede Concepción.

No cabe duda que sus soñadas playas, son uno de los principales atractivos por los cuales los viajeros deciden emprender rumbo a Bali y disfrutar de la tibieza de sus aguas, además de poder realizar alguna que otra actividad marítima interesante. Es así como en la playa de Lovina ofrecen en las primeras horas del día navegar junto a delfines, mientras que en Kuta se puede surfear y también bucear en búsqueda de coloridos peces en los arrecifes de Padangbai. Un hito llamativo y ciertamente pintoresco, es el hecho que se da en el frente marítimo de Sanur, en que las canoas pesqueras descargan sus capturas en parrillas de carbón para que los turistas degusten barracudas, peces loro, langostas, calamares y más.


CONSTRUCCIONES SAGRADAS

Sin alejarse mucho de la costa, por el lado del sudoeste de Denpasar, y que representa parte de la riqueza cultural de Bali, emerge el templo de Tanah Lot, que en balinés significa “Tierra en el mar”, lo que literalmente es así. Un gran islote rocoso situado a pocos metros de la orilla, que resulta accesible a los viajeros durante la marea baja. Pagodas verticales de tejado de paja destacan sobre una vegetación que ocupa casi todo el terreno. El amanecer y atardecer son los mejores momentos para visitarlo. La mayoría de los turistas buscan la imagen del sol poniéndose a las espaldas del templo, sin embargo, y más atractivo es ir por la mañana, ya que permite asistir a ceremonias con sacrificios para apaciguar a los “espíritus” del mar.

Y si de templos se trata, los de Pura Besakih, situados a dos mil metros del volcán sagrado Gunung Agung, son unaverdadera maravilla. Complejo de 23 santuarios dedicados a la ofrenda y oración, lugar de una hermosura sobrecogedora con pagodas de seis alturas, escalinatas con esculturas de seres fantásticos y tejados de paja, perfectamente ubicados. El templo Ulun Danu, igual sobresale por su belleza y por la tranquilidad que proyecta.

“Un elemento muy llamativo de Bali es cómo se mezcla lo cultural con lo natural. Templos entre los bosques, cuevas o en el mar. Volcanes, ríos, saltos, bosques y playas de arena fina blanca son parte de la riqueza natural que cuenta esta isla”, señala el docente de Duoc UC Concepción.



UN POCO DE VIDA URBANA

Lejos de las playas y de la espiritualidad, Ubud, la llamada “capital artística” de Bali ofrece un abanico de entretenidas actividades, desde ver un espectáculo de danza cultural, participar en un taller de orfebrería, hasta ser parte de una clase de yoga. Además, es el punto de partida para emprender fascinantes excursiones de un día a lugares sagrados como Goa Gajah, cueva que según la mitología de la isla creó el gigante Kebo Iwa rascando la roca con una uña y a la que se accede metiéndose por lo que parece la boca de un demonio. También sorprende el visitar Tirta Empul, lugar donde los fieles se purifican en piscinas.

Si bien es una urbe pequeña, tiene un carácter más bien disperso y con cierto grado de desorden. No es difícil encontrarse con alguna galería de arte o el dejarse llevar por alguna función de títeres o teatro, las que se celebran en casi todos los barrios cada noche. Un lugar imperdible, y que los turistas no pueden dejar pasar, es visitar el santuario sagrado del Bosque de los Monos, una especie de reserva natural en que se pueden recorrer senderos adornados de diversas estatuas y en que habitan macacos que son objeto de adoración.

Mientras que en sus alrededores se puede contemplar el ritmo pausado de la vida de sus habitantes, lo que se refleja en los ciclos agrícolas, los cuales principalmente están consagrados al cultivo del arroz, café, cacao, frutas y verduras. Las ordenadas y perfectas cuadrículas con precisión arquitectónica, son evidencia del gran aprovechamiento de cualquier espacio libre de tierra. Un cierto aroma de relajo y quietud, que en realidad, se siente y respira en toda la extensión de Bali. Un verdadero sueño del cual no se quiere despertar.

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