CAMPO DUNAR: El VERDADERO VALOR DE UNA ARQUITECTURA NATURAL
Por: Marcela Cademartori / Fotografías: Felipe Reyes / Germán Fernández Colaboración periodística: Brenda Parra


La lucha por proteger y conservar lo que se ha denominado el Santuario de la Naturaleza en las dunas de Concón en la Quinta Región, debe hacerse desde una mirada que entienda el origen y los ciclos naturales bajo el cual esta se conforma y se desarrolla. Ella se presenta frente a nosotros como una imponente y majestuosa arquitectura natural, y que solo al entender el verdadero trasfondo de su génesis, nos llevará a respetarla y protegerla.


El verdadero valor de la dunas de Concón en la Quinta Región está más allá de lo que como humanos podemos ver e identificar a simple vista. Su real valor radica en ese ámbito microscópico que como seres humanos no somos capaces de visualizar a primera vista. Creemos que no existe, y por ende no se respeta.

Pero la importante noticia es que allí sí habita vida microscópica, que en opinión de la comunidad científica, es lo que conforma el origen desde donde ha evolucionado toda la humanidad. Así lo explica Luis Álvarez, Director del Instituto de Geografía de la PUCV, quien agrega además que “Como son seres que no se ven, las personas no valoran lo que allí existe; al contrario, suelen asociarlo con una superficie de arena inerte sin mucha importancia. Los humedales, las dunas, las marismas son sectores de interfase que están entre el mar y la tierra, desde donde nace vida. Pero, a ojos de los seres humanos es imperceptible debido a lo cual no concitan el debido interés”.

“El hombre acostumbra a valorar lo que ve y lo que está a su escala. Por ejemplo, si va a regalar un tulipán, este tiene un tamaño que le cabe en la mano y, por ende, le otorga un valor. Sin embargo, hay otras flores igual de preciosas, pero al no estar en la escala de percepción humana, no se aprecian de la misma manera, cuando quizás podrían tener incluso un mayor valor”.

El profesional puntualiza que ante todo es necesario conocer de dónde proviene la conformación de la duna. “Esta se va formando a partir de todas aquella partículas de arena que provienen desde la Cordillera de la Costa, más precisamente de la cuenca del Marga Marga, y que son depositadas por acción de los vientos del sureste. Viajan

El proceso en el que la arena viaja hasta depositarse finalmente en la duna, dura aproximadamente unos 25 años. El problema se ha desencadenado debido a que desde los cerros de Valparaíso hasta Concón, y al interior de la cuenca del Marga Marga, se ha generado un desarrollo urbano explosivo, producto de lo cual se ha impermeabilizado el suelo. Ello ha hecho que el proceso de meteorización, acumulación y traslado de los sedimentos haya disminuido y junto con ello la superficie de playas y dunas. De acá se explica el impacto de las marejadas, ya que el oleaje tiene cada vez menos resistencia a su proceso cinético, por la ausencia o disminusión de las líneas de playas.

Luis Álvarez enfatiza que la duna de Concón no está estabilizada, eso es parte de un largo tiempo geológico, es decir, en cualquier momento se puede producir una reactivación de su proceso natural de formación, lo que trae aparejado problemas que hoy no visualizamos, esto una vez que los sistemas naturales vuelvan a restaurarse como se espera bajo lógicas de sostenibilidad.

Otro problema que visualiza el experto es que la duna si bien se comporta muy bien frente a un sismo, no ocurre lo mismo en el caso del agua. “Esta posee una alta capacidad de absorción, debido a lo cual, si precipita una gran cantidad de agua en poco tiempo, como estamos acostumbrados a ver en los recientes eventos meteorológicos, estas en situaciones gravitacionales complejas, colapsarían o en algunos casos podrían licuarse rápidamente con las evidentes consecuencias que ello generaría”.



EL MANEJO DE UN PARQUE NATURAL

Luis Álvarez sostiene que debemos detenernos y pensar en el tema de la duna con una mirada que vaya en una dimensión más profunda. Por un lado, siendo conscientes de la vida que allí existe, que si bien no es perceptible para el hombre, sí es importante en el contexto de su evolución.

Por otro lado, la lectura que dice relación con el ciclo natural de una duna que se encuentra activa, motivo por el cual hay que cuidarla.

“La mirada urbana acostumbra a visualizar un parque como un área verde con árboles y juegos y no concibe otra forma de parque, sin embargo este campo dunar es un precioso parque natural”.

“Si tu vas a la duna existen evidencias de residuos contaminantes depositados en el suelo y subsuelo. Hay un daño histórico asociado a la contaminación de industrias aledañas, por lo que el manejo que allí se debe hacer debe involucrar a diferentes especialistas”.

Es acá cuando la voz de la concejal conconina María José Aguirre se ha dejado sentir con fuerza, liderando un duro trabajo que partió en el año 1993. Fue ella quien logró levantar información y conseguir medidas que protegieran un área como santuario de la naturaleza, que en la actualidad comprende 30.1 hectáreas.

Para muchos esto podría significar un gran triunfo; sin embargo, no lo es, puesto que la petición inicial fue que 50 hectáreas tuvieran esta categoría. Sin embargo, cuando se realizó la actualización del Plan Regulador de la comuna, que contempló la consulta ciudadana, solo se consideraron 30.1 hectáreas, dejando las 20 restantes, que se estaban solicitando, como área verde.

La concejal explica que dentro de las medidas más urgentes que se deben tomar está la implementación de un plan de manejo que permita conservar el santuario en buen estado, el que debe incluir, entre otras cosas, señalética, senderos y el traslado de las actividades de recreación que actualmente existen en el área de la duna mayor.

“El problema de fondo radica en que el dueño de todo esto es Reconsa. La empresa ingresó 2 anteproyectos solo 5 días antes de que las 20 hectáreas se declararan área verde, lo que permitió a esta quedar con derechos adquiridos sobre la zona. La antigua normativa urbana consideraba, además, a esta área como H7, es decir, permitía la edificación en altura sin restricción”, señala María José Aguirre.

“La figura que se produjo acá es que Reconsa posee derechos adquiridos sobre el lugar. Actualmente, la empresa solo tiene permiso para la prolongación de la calle Corniza, la cual no tendría salida, pues topa con el santuario. Puede construir una escala desde calle Corniza hasta Avenida Borgoño que sí es importante, ya que permitiría unir el borde costero con esta zona y serviría como vía de evacuación en caso de tsunami y, por último, puede hacer 4 loteos, algunos de los cuales ya se están efectuando”.

Con el nuevo Plan Regulador, dentro del área que es considerada área verde, no está permitido construir en altura, dado lo cual la empresa condiciona el plan de manejo de las 30.1 hectáreas del santuario a que estas 20 hectáreas sean cedidas para la construcción. “Esto resulta inadmisible, más aún si repasamos todas las gestiones que se han realizado para conservar este santuario de la naturaleza, en donde existe flora y fauna que se debe proteger”, asegura María José Aguirre.

“Si bien la ley obliga a un plan de manejo, no exige su implementación; producto de lo cual se genera un vacío muy grande frente al tema. El ceder a las peticiones que exige Reconsa, implicaría realizar modificaciones al uso de suelo, lo que ya fue aprobado por el Plan Regulador, cuya actualización se promulgó el 17 de Marzo del 2017, cosa que bajo ningún punto de vista estamos dispuestos a negociar. En este camino, que partió siendo muy solitario, se han ido sumando muchas personas que nos han colaborado y de las cuales estamos muy agradecidos”.

“En lo personal, sigo firme en mis convicciones, pero necesitamos del apoyo de toda la ciudadanía para proteger estas 30.1 hectáreas como Santuario de la Naturaleza. Hoy la mirada urbana visualiza el concepto de parque como una gran área verde con árboles y juegos, y no concibe como parque a este campo dunar que tiene un tremendo potencial que se debe proteger”.

La duna, así como diferentes composiciones naturales, son una arquitectura diseñada por la naturaleza, que debemos respetar y admirar por la perfección desde la cual esta se ha ido formando y aún continúa evolucionado, motivo por el cual de seguro nos seguirá brindando un maravilloso espectáculo.

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