Pura vida en Costa Rica por Maureen Berger


Con cerca de 5 millones de habitantes -cifra a la que se le suman más de 2 millones de visitantes cada año- este país centroamericano tiene atributos de sobra para ser el país más feliz de Latinoamérica, según el informe de Felicidad Mundial de las Naciones Unidas del 2015. Entre sus grandes atractivos se encuentran su gran riqueza natural -con postales paradisíacas-, así como también su exquisita y variada gastronomía. Un territorio que encanta con sus aromas, colores y sobre todo su gente.

Cuando uno piensa en Costa Rica se imagina vegetación exuberante, abundancia de frutos tropicales, fauna libre y protegida, y por su puesto gente alegre y cordial. Todos estos atributos, hacen que los habitantes de este paradisíaco territorio se saluden entre ellos con las palabras “pura vida”. Una frase que refleja cabalmente lo planteado al comienzo y que es adoptada también por cada turista, que como nosotros han tenido la suerte de conocer su sólida propuesta turística, la cual representa de una de sus principales industrias (5,3% PIB).

Gracias a una invitación del ICT, Instituto Costarricense de Turismo, un grupo de periodistas chilenos arribamos a este destino centroamericano eco sostenible, el que tiene como una de sus características principales el poseer cerca del 6% de la biodiversidad mundial. Por años han sido pioneros del eco turismo -reconocidos por la Organización Mundial de Turismo-, además de poseer una oferta hotelera diversa y una exquisita gastronomía que combina los auténticos sabores ticos (gentilicio coloquial de costarricenses) con recetas internacionales.

Al llegar a Costa Rica, tanto en el aeropuerto, como en las plazas y otros puntos de la ciudad, llaman la atención sus coloridas carretas. Para conocer más de ellas nos llevan a la Fábrica de Carretas Eloy Alfaro, considerada patrimonio cultural, lugar donde se construyen hermosas carretillas y otras artesanías en distintos tipos de madera. Acá explican que “la carreta simboliza el trabajo” y se ha convertido en un ícono alegre que los identifica en todo el mundo. En Eloy Alfaro es posible ver in situ el trabajo de los artesanos, desde que escogen los trozos de madera, los lijan, cortan, hasta montarlos para que se conviertan en carretas o en otras piezas decorativas.

San José

Ya develado el misterio de las carretas, nos concentramos en conocer San José, la capital de Costa Rica. “Como fue fundada en la primera mitad del siglo XVIII, su arquitectura es diversa y hay una gran cantidad de casas y edificaciones de inspiración europea, pero construidas con un profundo sentido del estilo costarricense”, afirma Alberto Astorga, el guía del ICT que nos acompaña durante todo el viaje. Entre los sitios más representativos de la ciudad, destaca el Teatro Nacional, casa histórica de los mejores artistas nacionales y extranjeros. Esta construcción fue inaugurada en 1897 y resalta por sus portalones revestidos en oro, estatuas de mármol, y una nutrida cartelera cultural. Otro punto interesante del recorrido es el Museo de Jade, que exhibe la mayor colección de jade precolombino de América. La muestra incluye también objetos elaborados en cerámica, piedra, hueso, concha y madera. Para cerrar este tour patrimonial arquitectónico es imperdible el pasar por el Mercado Central, el cual data de 1880 . En este antiquísimo edificio es posible comprar muy buen café, especias, diversidad de frutas y verduras, jugos naturales, helados, pescados y mariscos, y también hermosos recuerdos artesanales.

Luego de esta travesía, el descanso es en Costa Rica Marriott Hotel San José, que ofrece hermosa arquitectura colonial y elegantes habitaciones, con una variedad de comodidades exclusivas como suntuosa ropa de cama, ventanas panorámicas y lujosos artículos de aseo personal. Posee cinco restaurantes con distintas especialidades como Antigua, con variedad de platos de la cocina latinoamericana; La Isabela, con auténtica cocina peruana y La Castilla, con sushi preparado delante del comensal. Muy cerca de ahí está la tienda del hotel, abierta las 24 horas, con vestuario, accesorios, peluches, chocolates y más. Para quienes deseen mantenerse en forma o simplemente relajarse existe un gimnasio, una piscina al aire libre y un spa, donde destacan masajes como la exfoliación con café costarricense, entre otros.

Heredia

Tras un abundante desayuno buffet en Marriott con gallo pinto (arroz con frijoles negros y salsa Lizano), plátano relleno de queso, natillas y mucho más, nos trasladan hacia la localidad de Heredia. Con una población de 75 mil habitantes, es la provincia más pequeña de Costa Rica, apreciada por su tradición colonial y arquitectura de antaño. En Heredia existen todavía una gran cantidad de cafetales, como la Finca del ICAFE, Instituto del Café de Costa Rica, donde resulta fácil dejarse llevar con el cautivante proceso de la cosecha, secado y tueste del café, y obviamente, degustando también su sabor. Mario Arroyo, gerente de promoción, explica que este país cuenta con ocho zonas productoras: Valle Central, Guanacaste, Orosi, Tarrazú, Tres Ríos, Turrialba, Brunca y Valle Occidental. La altitud, el suelo, cantidad de lluvia y diferentes temperaturas son factores claves que ayudan a producir un café con diferentes características organolépticas de alta calidad. “Hoy el 85% se exporta a Estados Unidos, la Unión Europea y Asia en menor escala y el 15% se destina a consumo local. Todo esto se da en un ambiente de buenas prácticas agrícolas, conciencia social, humanismo e idiosincrasia costarricense”, sostiene Arroyo.

Posteriormente, arribamos a Alajuela, conocida como la Tierra de los Mangos y una de las provincias más extensas de Costa Rica. Acá los visitantes tienen a su disposición uno de los volcanes activos más impresionantes del país: el Volcán Poás. Con más de 10 millones de años, a su alrededor se pueden apreciar distintos hábitats, desde el bosque nuboso hasta áreas con escasa vegetación. Aquí realizamos una caminata a su cráter principal, ubicado a 2.485 metros de altura. Luego, en el camino de regreso, hacemos una parada para probar el queso palmito, cocadas, fresas, cajetas y más café tico.

La siguiente visita es al Cafetal Doka Estate, también en Alajuela, donde se aprecia el proceso de secado del café, el cual finalmente se exporta verde. En el almuerzo en su restaurant La Cajuela, sirven uno de sus principales platos típicos: Casado, con arroz, frijoles, pollo, carne, verduras, picadillo de carne y papas, ensalada, huevo frito y plátano maduro. De postre, Tapa de dulce, melaza de caña de azúcar y coco, con blends de café Doka.

Limón

El próximo paraje a conocer es Limón, provincia caribeña que es un verdadero paraíso natural, formado por una combinación de cerradas junglas, imponentes montañas y paradisíacas playas de aguas tibias y arenas multicolores. Acá, en Puerto Viejo a lo largo de la zona costera, los visitantes encuentran una buena cantidad de opciones de alojamiento. Un ejemplo es el Hotel Almendros y Corales, ubicado en la exuberante selva del Refugio de Vida Silvestre Manzanillo. Ofrece tres tipos de alojamiento: un exclusivo resort playa del Caribe, un campamento de safari rústico y un hotel boutique ecológico. En general, dispone de suites con jacuzzi y master suites, diseñadas con balcones privados y relajantes hamacas desde donde se disfruta de una gran vista de la selva tropical que nos rodea.

Tras recorrer en los alrededores las tiendas con ropa de diseñadoras locales, y tentarnos con las bellas artesanías, nos dirigimos a cenar, instante en que tenemos a nuestra disposición diferentes y atractivos locales. En ellos, además de la típica comida costarricense, se pueden probar sabrosos pescados, mariscos, carnes, pizzas, sushi, comida peruana o italiana, entre otros, una variedad de opciones a la altura de todo destino que recibe turistas internacionales.

Finalmente, destaca un hecho relevante: El 2015 Costa Rica fue seleccionado como el país más feliz de Latinoamérica, según el informe de Felicidad Mundial de las Naciones Unidas y 14 a nivel mundial. Una razón más para conocer y recomendar este destino de ensueño.

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