FRANCISCA GONZÁLEZ: Una carrera sin límites.
Por: Carolina Díaz Díaz de Valdés / Fotografías: Agradecimientos a Francisca González.

Francisca González

Cambió su vida para practicar una de las disciplinas deportivas más autoexigentes que existe. Una apuesta que enfrentó sin miedos ni prejuicios, demostrando que nunca es tarde para alcanzar un sueño.

Correr 100 kilómetros parece una misión imposible para el común de las personas, pero para Francisca González es sencillamente la felicidad. Con cinco hijos, cuatro nietos y 15 años liderando proyectos educativos, decidió que los 50 años serían el punto de partida de su propia carrera, donde se convertiría en la gran ganadora. Renunció a su trabajo y les dijo a sus hijos que se dedicaría por completo a ser una Ultra Trail Runner, es decir, una de las pocas mujeres en el planeta que realiza carreras de largo aliento por senderos o huellas en parajes naturales alrededor del mundo entero. Deporte que requiere un esfuerzo físico extremo, pero que le ha entregado la sensación de libertad que siempre añoró.

ATREVERSE A SER FELIZ

“Quería darle un giro a mi vida porque tengo hijos grandes, entre 32 y 19, todos viviendo su vida. Ya no tenía esa responsabilidad, pero sí la pega tremenda de dirigir un colegio. Me separé y estaba en una búsqueda, en un proceso hace ya algunos años, quería hacer algo que me apasionara. También tiene que ver con cumplir 50 años, que para las mujeres es fuerte. Me llegó la menopausia el año pasado y tuve que lidiar con ese tema del que a nadie le gusta hablar, es como tabú, como que eres una vieja para el asilo. Me gustaba correr y dije, me quiero dedicar a eso, hay carreras por todo el mundo y es lo que quiero hacer”, señala Francisca. Para ella fue una certeza irrefutable.

Desde niña practicaba todo tipo de deportes, incluso le diagnosticaron una hernia en la espalda cuando hacía mountain bike y los doctores le dijeron que nunca más podría practicar deportes deportes de alta exigencia. Pero, en el 2012 todo cambió, cuando ella comenzó a correr en cerros, ganar competencias y algo en su interior se activó de tal manera que marcó su destino.

“La libertad es muy importante para mí, desde chica era muy rebelde. Por eso esta modalidad de correr en cerros, en lugares que no conocerías de otra forma, no hay caminos para autos, son todos lugares distintos”, cuenta Francisca. Es esa sensación de estar bajo las propias exigencias de su cuerpo, su mente y su corazón, las que hicieron que no tuviese ninguna duda y que fuera capaz de hacer oídos sordos a las críticas sobre su radical cambio de vida. “No tengo miedos, cuando decido algo, cierro los ojos y lo hago. Mi manera de ser, sin miedo a dar pasos,también te ayuda abrir puertas. Me da pena la gente que tiene mucho temor al cambio y no se atreve a ser feliz. El miedo paraliza e invalida, no deja abrirte a otras cosas. Ahora siento que tengo mi vida de vuelta para mí”.

EL RUNNING COMO ADICCIÓN

Su carácter fuerte, alegre y positivo, la ha convertido en una de las Ultra Trail Runner más idóneas para esta disciplina. “En ultra maratones corre muy poca gente en el mundo y mujeres menos aún. Para este tipo de carreteras, hasta 100K, hay que creer mucho en uno. No te debe dar miedo la noche, ni la oscuridad, ni nada. Conozco mucha gente que ha salido de drogas, alcohol, tienen un temperamento de una razón por qué correr. Gente que ha tenido que ser fuerte en la vida, porque en las carreras de larga distancia hay que tener mucha cabeza. Yo he terminado carreras con el hombro dislocado, me he caído y me da lo mismo porque lo importante para mí es llegar a la meta”, afirma Francisca González.

Una forma de ver la vida que desde hace un tiempo comparte con su pareja Ian Morgan, un corredor neozelandés que comparte su misma pasión. “Lo conocí por Instagram, empezamos a conversar y nos dimos cuenta que nos gustaba lo mismo. Él también tiene hijos grandes, deseaba correr por el mundo, su trabajo no lo amarra y se casó muy joven, son demasiadas cosas en común. Me fui a Italia un mes y nos juntamos allá para conocernos y se vino el año pasado a vivir a Chile”. Fue así como se han convertido en una particular pareja, al recorrer el mundo practicando este deporte.

“El año pasado fui a las Islas Canarias, es precioso. En Isla de la Palma, todo gira en torno a la carrera porque es lo más importante que tiene el lugar. La gente te espera en los pueblitos, es muy lindo. En Chile la Ultra Fiord en la Patagonia, cerca de Puerto Natales, es una de las más bonitas que se realizan en nuestro país, junto con Vulcano que son 100k alrededor del volcán Osorno, corres toda la noche. Me gustan las carreras que te cuestan, que son un desafío con tu cuerpo y tu mente”, comenta Francisca. Argentina, Estados Unidos y Nueva Zelanda, son algunos de los destinos que han maravillado a esta runner. Parajes de belleza inagotable para esta mujer, que espera continuar descubriéndolos.

Francisca González dice haber encontrado su camino, sintiéndose una mujer joven y capaz de competir, mejorar sus marcas y disfrutar de la vida que la apasiona. Junto a su pareja ya planean nuevos viajes y un futuro donde todo es posible. “¿Quién dijo que a los 50 años no puedo?, nunca es tarde para cambiar y ser feliz en tu vida”, sentencia.

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