Parque Nacional Laguna Del Laja: El lado silvestre de la montaña por Maurico Maldonado


Distante a 93 kilómetros de Los Ángeles -capital de la provincia del Biobío- esta reserva natural aparece como un destino turístico ideal entre la época primaveral y estival que está por llegar. Sin el manto blanco de la nieve, sus múltiples senderos transportan al visitante a espacios donde domina por completo la naturaleza y el aire puro, invitando a adentrarse en las profundidades de su bosque nativo y relajarse con el cristalino sonido de la Laguna El Laja, hasta encontrarse con la majestuosidad del macizo volcán del mismo nombre. Una experiencia para disfrutar de cerca la naturaleza.

Es una travesía increíble y mágica el llegar a sus parajes. Más aún el adentrarse en sus senderos y llenarse los pulmones con la pureza de su aire, una verdadera maravilla de la naturaleza. El Parque Nacional Laguna del Laja -compuesto en su esencia por el volcán El Laja y por la laguna del mismo nombre, cuyo origen data de 1853 luego de la erupción del volcán Antuco- sorprende en plenitud en casi sus 12 mil hectáreas que lo configuran.

Ubicado a 93 kilómetros al este de la ciudad de Los Ángeles -en la precordillera de los Andes- este extenso parque nacional fue creado en 1958 y encierra diversos atractivos naturales, los cuales se van matizando entre bosque nativo y las postales, ciertamente, más de carácter volcánico.

Desde su entrada la vista es majestuosa con el enorme salto de agua -todo un símbolo para la zona-, para luego ir “perdiéndose” en un valle en que embalsa la laguna del Laja, cuyo desagüe subterráneo da origen a los Saltos de las Chilcas y el Torbellino, cristalinos afluentes que dan forma al río Laja. Paralelamente, de fondo se puede advertir la presencia del volcán Antuco -de 2.985 metros de altura- el cual en su cima posee un área para la práctica del esquí. Un magnífico paisaje montañoso que se puede disfrutar de cerca en tan sólo 30 minutos de caminata, sendero que pasa -entre otras áreas- por un bosque de coigües, lengas, cipreses, y llega al sector de Los Barros, lugar desde donde se pueden observar los ventisqueros colgantes del Antuco y de la Sierra Velluda.

Esta última, precisamente, constituye otro de los grandes atractivos del parque y que atrae a cientos de visitantes, sobre todo en la época de invierno debido a la belleza de sus cavernas de hielo. Formada por un viejo volcán extinguido, es causa y origen de la Laguna Verde, la que también es un punto central de numerosas excursiones, cabalgatas y trekkings.

Para los amantes de la vida al aire libre, la vegetación y las noches estrelladas, el Parque Nacional Laguna del Laja posee -a tan solo 2 kilómetros de la entrada- 20 sitios para acampar totalmente equipados (luz, agua potable, fogón, mesas, baños y lavadero), además de cabañas con variadas comodidades.

Recorrer y mucho más

Tras el merecido descanso, la desconexión se hace total con las diferentes alternativas de excursiones que hay disponibles, las que se pueden completar en un par de horas o menos. Rutas que en su mayoría pasan por todas las atracciones naturales de esta verde reserva regional. Por nombras algunas: Endesa-Salto Las Chilcas (en dos horas y media) o Chacay-Las Araucarias (en seis horas en total).

Más allá de las excursiones, el parque tiene un interesante abanico de actividades en los distintos sectores que lo componen. Es así como en el sector Los Pangues no solo se puede acampar y recorrer a pie sino también pescar, nadar y practicar la fotografía. Similar a lo que se puede realizar en el sector Canchas de Esquí – Laguna del Laja, aunque aquí se pueden agregar los paseos en bote y escalar.

Pero, sin duda una de las principales atracciones es la observación de la flora y la fauna reinante en este paraíso silvestre. Araucarias, Maitén del chubut y Radal enano, son algunos de los árboles y arbustos, respectivamente, que predominan a la vista de los turistas. Mientras que por el lado de los animales, puntualmente, los pájaros son los que predominan en todo el parque alcanzando un total de 47 especies entre pajarillos, rapaces, búhos, entre otras. Si bien los mamíferos no abundan tanto, sorprende la presencia de la Vizcacha, Pumas, los Zorros Chilla y Culpeo.

La buena mesa y los sabores gourmet también son componentes destacados dentro de los atractivos de la reserva. Territorio que tiene un especial y marcado sello gastronómico entre la cocina mapuche y española. Aparte del pescado y la carne -que son sazonados con especies propias de los pueblos originarios- es muy típico de la zona el charquicán, asado de cordero, empanadas con pebre, entre otros platos. Igual de tradicional es beber chicha de manzana y vino, y que la mayoría de los postres son acompañados de frutos rojos y secos, además de castañas.

RECETA DULCE

MUG CAKE

NICOLÁS DEL RÍO

El arquitecto de la nieve